28 años de vida misionera. Estudié Educación Infantil. Durante ese tiempo tenía muchas preguntas y búsqueda sobre el sentido de la vida y cómo poder colaborar para crear un mundo más humano y fraterno. El deseo de vivir como una gran familia me llevó a entregar mi vida por todos aquellos que sienten las mismas búsquedas, especialmente entre los más jóvenes.
He estado 3 años en Argentina y ahora llevo 9 en Filipinas, en la provincia de Pangasinan (al norte de Manila). Aquí me siento muy agradecida de poder contribuir a que los jóvenes descubran el valor y el potencial que tienen para luchar por un mundo mejor, empezando por su propio país.




