Nuestra llamada misionera

una respuesta concreta al amor de Dios

Creemos que Dios sigue llamando hoy, en lo concreto de cada historia. Por eso acompañamos procesos de discernimiento, compartimos testimonios reales y ofrecemos caminos para descubrir cómo entregar la vida con alegría, libertad y fecundidad, según el estado de vida al que cada persona es llamada.

 

Misioneras Consagradas

Una vida entregada totalmente a Dios
para amar, servir y anunciar el Evangelio en comunidad y misión.

Descubrir
para qué estás hecha

Encontré un camino para ser feliz

Encontré la respuesta de Dios a la injusticia

Encontré una alegría profunda

Encontré “el TODO”

Encontré el Amor de mi alma

Encontré lo que Dios sueña para mí

Preguntas que nacen
cuando Dios llama

¿Cómo sé que Dios me está llamando?

Si tienes el deseo profundo de amar y servir a Dios, y que este deseo perdure. Si te planteas a menudo lo que Dios quiere para ti y buscas darle sentido a tu vida en un camino concreto. Si te brota alegría al imaginarte viviendo en comunidad, orando y sirviendo al mundo de alguna manera.

¿Qué hago si tengo miedo a equivocarme?

El miedo es normal, nadie empieza con todas las certezas claras. Es por ello que necesitas hacer un camino de discernimiento en el cual vas a ir clarificando la voluntad de Dios en tu vida. Si quieres, podrás tener la ayuda de un(a) acompañante para que te ayude a hacer este proceso. Pero ten por seguro que Dios no juega al escondite: quiere tu felicidad más que tú mismo. En la fe nunca hay equivocaciones sino aprendizajes.

¿Tengo que ser perfecto para seguir a Dios en la vida consagrada?

¡No! La vocación no es para “superhéroes espirituales”, sino para gente real. Jesús llamó a pescadores con miedos, dudas y pecados. Lo importante no es ser perfecto, sino estar dispuesto a dejarse transformar y caminar con otros. Nos necesita como somos para amar.

¿Y si me siento llamado pero también quiero casarme y tener una familia?

La vocación es descubrir cómo amar de la manera más plena a la que Dios te invita. Puede ser en el matrimonio, en la vida consagrada, en el sacerdocio, o en el compromiso laical misionero. Lo importante no es “qué dejo”, sino “qué doy y cómo amo”. En el camino de discernimiento vas a descubrir precisamente cuál es el estado de vida al que Dios te está llamando y donde encontrarás tu felicidad.

¿Realmente la vida consagrada tiene sentido hoy?

No lo dudes, nunca se ha necesitado tanto el testimonio de personas que vivan sencillamente, con alegría, la fraternidad y la misión. La vida religiosa hoy tiene un sentido profundo en un mundo que busca sentido, esperanza y coherencia de vida. En medio de zonas pobres, regiones de conflicto o situaciones precarias, la vida consagrada hoy es un signo de autenticidad y servicio que nos hace seguir creyendo en la bondad de las personas.

¿Qué hago si mis padres o amigos no me apoyan?

Es normal que haya incomprensiones porque no es una vocación muy común en la sociedad. Lo importante es vivir tu discernimiento con serenidad y en libertad, siendo fiel a lo que descubres. La vocación es un camino personal con Dios y, a la vez, se vive en comunidad. Puedes buscar un grupo de fe que te entienda y donde puedas compartir con libertad lo que vives. Así eran las primeras comunidades cristianas.

¿Dónde puedo encontrar ayuda para discernir mi vocación?

Puedes encontrar ayuda en una Comunidad de hermanas, en tu parroquia, con un(a) acompañante espiritual, participando de convivencias, formaciones para el discernimiento, voluntariados, misiones o retiros. Es muy aconsejable el tener una comunidad de fe con quien caminar.

Si me hago misionera, ¿perderé mi libertad?

Al contrario, te sentirás más libre porque se romperán muchas cadenas que no te dejan ser original y tú misma. Y descubrirás una libertad que nunca antes habías experimentado. Vas a ser tú misma, brotará la mejor versión de ti misma en la entrega a los demás.

¿Cómo es un día en la vida de un consagrado/a?

El primer y el último momento del día lo dedicamos a la oración delante de Jesús-Eucaristía. Durante la jornada tenemos tiempos de misión, compartir fraterno, trabajos domésticos, diversión y Eucaristía. No dudes en acercarte y preguntar más concretamente a una hermana.

¿Existe solamente la vocación a la vida religiosa?

No! Dios llama a cada bautizado a la unión con El y a amar como El. Para vivir esta vocación fundamental al Amor, existen tres maneras diferentes: la vida religiosa, la vida sacerdotal y la vida laical. Nuestra comunidad es una gran familia donde se encuentran las tres formas.

Un camino para escuchar
y discernir

1º Tiempo de discernimiento vocacional

2º Aspirantado (etapa Nazareth): un año como mínimo para empezar a conocer la Comunidad.

3º Postulantado (etapa Galilea): dos años para profundizar en el conocimiento de la comunidad, viviendo tiempos con la comunidad local y participando en la misión. Se confirma la llamada a la vocación consagrada.

4º Noviciado (etapa Betania)

Dos años de formación inicial en la espiritualidad de la comunidad, misión y vida comunitaria. Después de ese tiempo se profesan los primeros votos por dos años.

5º Juniorado (etapa Jerusalen):

Después de dos años, se renuevan los votos por tres años hasta los votos perpetuos. Durante un periodo de cinco años, además de dedicarse a la misión específica, la joven recibe formación teológica. El último año es de preparación para los votos perpétuos (etapa Cenáculo).

Te acompañamos
¡contáctanos!

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✉️ catherine.berriaud@hotmail.com

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Israel

Monika Kraemer

📞 +972 52 630 9596
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Argentina
Perú

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📞 +51 914 342 157
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Colombia
Togo

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📞 +228 92 40 53 25
✉️ isabelle.servidores@gmail.com

 

Laicos

Seguir a Jesús en la vida cotidiana, en la familia, el trabajo y la sociedad, haciendo de lo ordinario un lugar de misión.

Cuando la misión
se convierte en llamada

Descubrir a Dios en el amor cotidiano

Elegir caminar juntos al servicio del Evangelio

Preguntas que nacen
cuando Dios llama

¿Qué desea Dios de nosotros como pareja?

Que vivamos el amor con fidelidad y servicio, reflejando su amor en nuestra familia y en nuestra comunidad. Una pareja abierta siempre a los demás puede ser un signo de la llamada de Dios para vosotros.

¿Qué dones o talentos nos ha dado Dios como matrimonio para poder discernir nuestra vocación?

La capacidad de acompañar a otros, abrir nuestra casa/familia, servir a los más necesitados, educar con ternura, o animar espiritualmente a otros

¿Qué necesidades de nuestra comunidad o parroquia nos tocan más el corazón?

Aquellas donde sentimos compasión: familias que sufren, jóvenes, ancianos, enfermos, misión, catequesis, o acompañamiento matrimonial.

¿A qué misión concreta sentimos que Dios podría estarnos llamando ahora?

A fortalecer nuestra familia, acompañar matrimonios jóvenes, colaborar con la parroquia, misiones, obras de caridad, o simplemente vivir con más profundidad nuestra vida cristiana diaria.

¿Qué frutos esperamos si respondemos generosamente a esta llamada?

Más unidad, más paz en el hogar, una fe más firme, y la alegría de saber que somos instrumentos del amor de Dios.

¿Qué dirá nuestra familia si decidimos ser matrimonio misionero?

Si descubres que es vuestra vocación tendréis muchas persecuciones. Este fue el camino mismo de Jesús. La familia a veces piensa que ya no son importantes porque te dedicas a otras personas. Ellos son siempre los primeros para recibir nuestro amor.

Formarse para
una vida al servicio

  • Encuentros de una tarde o un día con formaciones de temas apropiados para el matrimonio.
     
  • En algunos países ofrecemos el Curso “Alpha para parejas”, “Si por D(i)os. Son caminos que, desde la fe, fortalecen la unión conyugal y la apertura a Dios en la vida diaria. Espacios que fomentan el diálogo en la pareja y ayudan a descubrir la vocación y misión del matrimonio irradiando alegría y un compromiso en la vida social y laboral.
  • En otros países, grupos de oración y misión. Encuentros de compartir la vida y sus implicaciones en la vida familiar y social.
  • Después de unos años de proceso de fe, oración y misión con la comunidad los matrimonios, que se sienten llamados a pertenecer a SEMD, hacen su compromiso de matrimonio servidor renovable por un año.
  • Los Matrimonios servidores con promesas participan en formaciones propias para su vocación dentro de la comunidad. También participan como “partners” en la misión de la comunidad local. 

Personas que te acompañan
en el camino

Madrid

Maria Angeles Sahagun
+34 692 61 75 69

Guadalajara (España)

Nicola Reers
+34 655 82 07 69