Hola, me llamo Jeannette, soy alemana y desde hace un año vivo en el sur de Italia, en Brindisi.

A mis 20 años tenía ya las ideas bastante claras para mi futuro: crear una familia, tener una casa y trabajar como asistente social.  Durante los estudios me metí en muchas actividades para jóvenes que se proponían en la diócesis. Ahí conocí también a algunas de las misioneras de nuestra Comunidad. Se me abrió un mundo nuevo: descubrí a Dios.

Y Dios desbarató mis planes. Estaba fascinada de un Dios del que nunca nadie me había hablado de esa manera: una persona viva, que tiene que ver con mi vida, con quien podía hablar y, lo que más me sorprendió: me necesitaba. Dios necesitado de mi para hacerse presente en este mundo, para revelar su amor por cada persona.

Y poco a poco entendí que es esto en lo que quería invertir mi vida a tiempo completo: “dar esperanza”. Descubrí que yo no puedo cambiar el mundo ni las situaciones de sufrimiento que están atravesando las personas, pero sí, puedo dar esperanza. Puedo hablarles de Dios que conoce cada lágrima y que está con cada uno de ellos. 

Jeannette SEMD Brindisi (Italia)