Entre Corea y Japón todavía existen hechos históricos no resueltos que resulta incómodo mencionar. Y la influencia de esa historia pasada sigue presente en la realidad de ambos países. No podemos hacer como si esa historia no hubiera existido. Ni tampoco podemos resolver con nuestras pequeñas fuerzas los problemas que políticamente aún no se han solucionado.

Las diferencias no son obstáculo

Pero cuando cada uno de nosotros se encuentra y se hace amigo del otro, la mirada se transforma. Antes veíamos al país vecino desde los prejuicios y diferencias. Ahora somos capaces de verlo como a un país amigo. Es entonces cuando podemos experimentar que las diferencias de nacionalidad, cultura, lengua, carácter o entorno en el que hemos crecido no son un obstáculo para ser amigos. Somos diferentes. Pero, aun así, como miembros que formamos el Cuerpo de Cristo, podemos ser amigos. Y se hace posible participar con un mismo corazón en el Nikkan, intercambio de jóvenes entre Corea y Japón. Cuando estos pequeños encuentros nuestros se van sumando y cuando transmitimos nuestra experiencia a los que nos rodean, las relaciones entre Corea y Japón se irán llenando poco a poco de una fuerza de vida pequeña, pero buena. Esta es la razón por la que realizamos este intercambio de jóvenes.

Del 12 al 18 de agosto, tuvo lugar dicho encuentro en el que nos empapamos de la esperanza de que es posible una historia diferente. 17 jóvenes de Corea y Japón junto con las misioneras pasaron una semana realizando actividades de voluntariado, visitando el Museo de la Independencia, participando en peregrinaciones y noches de oración, así como en experiencias culturales, lo que les permitió conocerse más profundamente. El día en que regresamos de la actividad de voluntariado con niños de discapacidades severas, uno de los jóvenes compartió su reflexión: “Para construir un mundo en el que todos vivamos juntos sin discriminación, ¿cómo debo vivir yo mi vida cotidiana?”. Creo que el hecho de que, a través de este programa, lleguemos a cuestionarnos y preguntarnos cómo debemos vivir, es en sí mismo el mejor fruto de este encuentro.

De esta forma también en el Nikkan 2025 todos nosotros vivimos este verano dando juntas ese pequeño gran paso hacia la esperanza. Y tú, ¿cuál es el pequeño gran paso hacia la esperanza que quieres dar hoy?

Christina Shin