Cerca del aeropuerto de Brindisi, hay una Iglesia antigua y única: la Iglesia de “Santa María del Casale”. Al lado hay un convento donde ahora viven las misioneras de la comunidad “Servidores del Evangelio”, que han sido recibidas por don Giovanni, un sacerdote jovial y disponible. Son simpáticas y acogedoras. Se llaman Paola, Verónica y Rosaura y las he conocido por Skype durante el confinamiento. Fue a través de mi amiga Martina que me integró en el grupo de oración que se reunía online todos los miércoles. Este grupo me ha ayudado a reavivar mi fe. Con la ocasión de preparar el campamento para este verano finalmente he tenido el placer de conocerlas personalmente.
El viernes y el sábado hicimos misiones. Una fue en la vía marítima de Brindisi. Nos acercábamos a las personas y les preguntábamos: ¿quieres colaborar con la paz? Y les invitábamos a escribir un pensamiento personal sobre la paz. He podido ver que las personas son sensibles a la paz y cada uno desde lo pequeño ha querido dar su aporte.
El sábado hemos ido a Ostuni, conocida como “La ciudad blanca”. En la Iglesia hemos vivido un momento de oración llamado “Luz en la noche”. Consistía en que nos separamos por grupos: Mientras un grupo animaba la oración dentro de la Iglesia, otro en la calle invitaba a las personas a entrar dentro de la Iglesia y otro recibía en la puerta a las personas y les daba lápiz, papel y una vela. A cada uno le invitábamos a escribir una oración o una intención y encender una vela dejándola delante del altar. Ha sido una experiencia conmovedora, porque a muchos les encantó la iniciativa. Dentro de la Iglesia estaban dos sacerdotes, el párroco y don Gian Paolo. Durante el tiempo de esta vigilia no pararon de confesar.








