¿Quién me metió en este lio?
Hola a todos. Me llamo MᵅJosé, en la comunidad me llaman Maria Jo. Soy española y vivo en Francia. Al principio, no me fue fácil. Había vivido 4 años en Argentina y ahora, llegaba a un país donde no conocía el idioma, ni las misioneras con las que iba a vivir, ni el trabajo que iba a hacer. Pero ¿quién me metió en este lio? me preguntaba. Os lo voy a contar.
Nací en una familia con raíces cristianas y yo, personalmente, me invertí mucho en la parroquia siendo catequista, entre otras cosas. Pero llegó un momento donde la llama de la fe empezó a vacilar. Estaba terminando Psicopedagogía. Fue ahí, en la facultad, donde conocí a las misioneras. Me impresionó tanto su manera de hablar de Jesús, tan cercana, como si El estuviera al lado nuestro.
Decidí vivir la Pascua con ellas. Y ahí, encontré al “culpable” de que hoy sea misionera en Francia. Y no sabéis cuanto agradezco a Jesús que haya salido a mi encuentro en un momento de oración.
Una misionera nos dijo que Dios nos ama a cada uno tal como somos. ¡Menudo descubrimiento! Cuantas veces había dicho yo a los niños esta frase. Pero esta vez fue diferente. Nos invitaron a preguntarle a Dios si realmente nos amaba. Pero… ¿Él iba a contestarme? ¿Cómo? No lo sabía, pero no perdía nada por intentarlo. “Jesús, me quieres como soy, tímida? le pregunté” ¿Cómo explicaros lo que sentí? La presencia de Dios, su Amor por mi y una frase de la Biblia que resonaba en mis oídos: “Pepa, tú eres preciosa a mis ojos y yo te amo. No temas, Yo estoy contigo” (Isaías 43, 4). Sí, el Señor me llamó por mi nombre, Pepa. Solo mi familia y mis amigos de infancia me llaman así. Me sentí conocida y amada.
De regreso a casa, tenía tal alegría en el corazón que no podía dejar de sonreír. “Mamá, Dios está vivo y Dios habla, nos habla al corazón”, fue lo que le dije a mi madre cuando la vi. En ese momento, comprendí que ya no podría vivir sin El. El lo es todo para mí.
Gracias, Jesús, por haberte fijado en mí, por haber creído en mi y elegirme cada día para ser tu compañera en las alegrías y en los desafíos de este pueblo francés.
Gracias. Maria Jo SEMD. Francia
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