La felicidad es ser su esposa y su misionera.
¡Hola! Soy Patricia. Soy hermana misionera, nací en Bélgica y vivo desde hace 9 años en Alemania.
Durante toda mi infancia y juventud he sido feliz. Mi familia me quería, yo era muy alegre, tenía fe y participaba de un grupo cristiano de jóvenes como guía scout. Además, jugaba al tenis, hacía teatro y sacaba buenas notas en la escuela. Cuando tenía 18 años, comencé los estudios de veterinaria. Mi objetivo era sacar buenas notas, conseguir un buen trabajo que me permitiera sustentar a la familia que soñaba tener. ¡Sí! Quería amar a un chico, ser amada por él, y con él, formar una familia. Éstas eran las claves de la felicidad para mí.
A la vez, en el fondo de mi corazón tenía preguntas sin respuestas: ¿Encontraré a un chico que me ame tal como soy? ¿Qué es lo que Dios pensó para mí al crearme y ponerme en esta tierra?
Un día, mi novio participó en una Pascua joven ¡en silencio! Y vino muy feliz. Y pensé: “¡Él es más feliz que yo!“ y me inscribí a una semana de ejercicios espirituales en silencio. Después de 3 días, no pude más y hablé ¡2 horas! con una misionera, de todo lo que en estos días, estaba experimentando por dentro. Y al final de esos ejercicios, quería que ¡todo el mundo conociera a Jesús!
¿Qué me había pasado? Me di cuenta que Jesús era muy sensible a mi vida, me sentí fuertemente amada por Él, tal como era; y Él abrió mi corazón para que yo amase ya desde ese momento, y no al final de mis estudios, no sólo a unas cuantas personas, sino ¡a muchas más! Y esto que había conocido no me lo podía guardar para mí.
Así, al fin, descubrí lo que Dios había pensado para mí y que me hacía profundamente feliz. La felicidad es ser su esposa y su misionera, llevarle a MUCHOS que buscan la verdadera felicidad. Hace 27 años que estoy en ello y, en medio de todo los desafíos de la vida, no me canso, ni de Jesús, ni de llevarle a los demás… ¡Qué felicidad!
Patricia Willems SEMD Alemania



