Una vida transformada

“Aprendí a mirar al otro como a un hermano”

por Didier

Lome, Togo

Soy de Togo y trabajo en “Brasserie de Lomé” como electricista. Mi vida empezó a cambiar el día que, siendo estudiante del liceo técnico, conocí a las misioneras. Participar en sus talleres y pasar tiempo en la casa de la comunidad me a

Me llamo Didier Tchedre, a través de la comunidad Dios me abrió la puerta a una manera nueva de vivir: la fraternidad verdadera.

Lo que más me impactó fue mi primera visita a su casa. Encontré a un grupo de jóvenes del liceo, pero había algo distinto en ellos: se trataban como hermanos. Entre risas, gestos y palabras, descubrí un estilo de relación que no conocía.

Yo vengo de una familia marcada por las diferencias: mi madre es del sur, mi padre del norte. En Togo, esa diversidad suele traer tensiones y desconfianza. Aprender a amar de forma fraterna a tíos, primos y hermanos de etnias distintas parecía un reto imposible. Pero la experiencia con las misioneras empezó a transformar mi mirada: el otro, aunque diferente, es “uno de los míos”.

Ser huérfano de padre y madre me dejó bajo el cuidado de mis tíos. No siempre es fácil escuchar opiniones distintas y a veces opuestas de las dos ramas de la familia. Sin embargo, esta nueva forma de amar me dio la fuerza para escuchar, respetar y acoger a cada uno. Y poco a poco, mi familia empezó a notar un amor diferente hacia ellos y hacia los demás.

Hoy puedo decir que esta vivencia fraterna me ha cambiado para siempre. Allí donde voy, busco crear vínculos que unan, tender puentes en lugar de muros, y mirar a cada persona como parte de mi familia. 

Didier, Lomé ,Togo.

"En mi familia las diferencias nos separaban. Con las misioneras aprendí a ver al otro como un hermano. Hoy, allí donde voy, busco amar y unir como un solo corazón."