Llevamos

la ternura de Dios

donde el mundo más la necesita

Somos una familia misionera internacional que forma corazones libres y alegres que transforman el mundo

Somos una familia misionera católica, nacida de una profunda experiencia de fe, oración y discernimiento comunitario. Vivimos al servicio de la Iglesia, convencidos de que el Evangelio puede sanar el corazón humano y transformar la vida desde dentro.

Presentes en 15 países, queremos ser presencia de misericordia allí donde la esperanza se apaga. Compartimos la vida con los pobres y los olvidados, formamos misioneros y construimos comunidades vivas y fraternas, donde cada persona pueda descubrirse amada por Dios y capaz de cambiar el mundo.

Y estas algunas vidas transformadas

¡Súmate a la misión!

Hay mil maneras de transformar el mundo, y todas empiezan por un “sí”.
Puedes colaborar, compartir o implicarte en proyectos que llevan esperanza allí donde hace falta.

Colabora

Apoyando proyectos que transforman vidas

Ayúdanos a formar personas libres, solidarias y con una fe comprometida.

Acompaña

Haz posible que la misión llegue más lejos

Con tu apoyo, los misioneros pueden seguir encendiendo esperanza en todo el mundo.

Crece

Alimenta tu fe y tu vocación misionera

Obtén materiales que te inspirarán a vivir y compartir el Evangelio

¡Participa!

Viviendo la misión dónde estés

Colombia

Jóvenes

Misión en la Vereda “El 60”

Adultos

Grupo de oración

España

Jóvenes

Voluntariado con inmigrantes, Misión en Perú, comunidad de jóvenes 

Adultos

Escuela de Evangelización (Eway), Ejercicios espirituales, Jornada de Trabajo, Encuentro de matrimonios

Perú

Jóvenes

Texto de prueba

Adultos

Texto de prueba

Argentina

Jóvenes

Texto de prueba

Adultos

Texto de prueba

¿Te preguntas cuál es tu misión en este mundo?

¿Quieres que te acompañemos a descubrirla?

Somos 90 misioneras consagradas, varios sacerdotes y un centenar de laicos comprometidos que viven el carisma SEMD en sus países de misión.

Nuestro estilo es sencillo, cercano y profundamente arraigado en la vida concreta de las comunidades locales Nuestra espiritualidad es alegre, misionera y profundamente eclesial.

Charlemos

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